OPINIÓN

Los valientes no asesinan (II)

LA OTRA HISTORIA DE MÉXICO / Catón EN EL NORTE

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Juárez y sus ministros estaban presos en el palacio de Gobierno Guadalajara. El salón en que se hallaban tenía una especie de tragaluz. Ahí ordenó el desleal coronel Antonio Landa que se colocara un hombre, un asesino reconocido, armado de un fusil, a fin de que su presencia intimidara a don Benito.